Como es habitual el cielo valdiviano está gris, pesado, la lluvia se mezcla con el humo de las chimeneas
Un dolor desde el centro del útero
La rabia acumulada en lágrimas que ya no sirven
No importa la lluvia, a Madeleine no la roza, ni el viento, ni la noche, ni los gritos
Solo nos queda una foto en que con semi-sonrisa nos muestra algo de lo que está orgullosa.
La rabia se nos acumula en lágrimas que ya no sirven
Y dónde estábamos nosotras y nosotros, cuándo el grito de socorro no fue escuchado
Y dónde estábamos nosotras y nosotros cuando la bestia infame te profana
Madeleine, en algún lugar te vas a encontrar con Camila y con Sofía,
Las tres juntitas ayúdennos a estar, ayúdenos a escuchar
Las tres juntitas ayúdenos a no mirar para otro lado, cunado la bestia acecha
Las tres juntitas ayúdenos a comprender que siempre la humanidad estará por sobre la contingencia de la proclama, la marcha o una simple noticia
Madeleine, Camila y Sofía, ayudennos a gritar que nunca ninguna niña, ninguna mujer puede o debe ser violentada


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